Hay algo que no termina de convencer en el discurso de la joven directora. Al menos no como para terminar inculcando una etiqueta de “film de denuncia” o “film moral “ a un más que claro ejercicio de explotación.

La historia se centra en el
día a día de una adolescente de catorce años llamada Jasna (Isidora Simijonovic), a quien observamos en los distintos ámbitos de su vida diaria. La
vemos durante la mañana en el colegio y a la noche saliendo a divertirse con
sus amigas. Vemos como se relaciona con su familia y como desarrolla una
enfermiza relación de entrega total y sumisión hacia el joven que le gusta.
Las fotografía de la
película es hiperrealista y su directora recurre en demasiadas ocasiones a la
cámara en mano para lograr intensificar la sensación de realismo . Lo logra. Klip
es cruda y si su objetivo es mostrar la miseria adolescente en todo su
esplendor, cumple con su cometido. Pero esto no significa que llegue a promover
una mínima reflexión o debate al
espectador, o siquiera una reacción en particular mas que el aburrimiento.
La protagonista es
alguien difícil con quien empatizar o sentir algo en concreto.
La vemos equivocarse una y mil veces y nunca aprender de sus errores. No es
diferente que sus frívolas amigas, es más , quizás sea la más intrascendente . Se
obsesionada por el muchaacho por el cual se siente atraída, cumpliendo así sus
caprichos cuando éste así lo dispone, consume cocaína en fiestas y pelea
estúpidamente con su familia y con otras personas también. ¿Pero cuál es el sentido de mostrar ésto y que nadie aprenda una lección?
Aquí la falsa postura justiciera de la
directora queda en evidencia. No interesa que el espectador sienta algo por los
protagonistas y reflexione al respecto,
sino llamar la atención. Y hacerlo de la forma más fácil y obvia : mediante un cóctel
que incluye adolescentes confundidos , mucho sexo y drogas.
Hay películas de temática
similar que han sabido tratar este tópico con mayor dignidad,como la francesa
Mauvaises Fréquentations (Jean- Pierre
Améris ,1999) o la sueca Fucking Amal (Lukas Moodysson , 1998) , e incluso Kids (Larry Clark,1995) ha dado la sensación de tener algo más que decir al
respecto que la cinta nos ocupa.
Klip, luego de sonoros
pases por diversos festivales (incluído BAFICI) ha conseguido distribución en
países como Estados Unidos , Japón , Corea del Sur , Francia y Suecia entre
otros, por lo que la estrategia parece haber funcionado perfectamente para Maja
Milos. Aunque tampoco es que el cine de explotación haya sido inventado por ella ahora.
Ahora hablando en serio, la película es zapadazamente cachonda cuando quiere, esas son las mejores partes para qué negarlo, la película es una bosta ,pero quién se la tomaría en serio? caer en el juego se la directora es lo mejor que se puede hacer , antes que comerse un embole de hora y media... Hasta la música que suena de fondo es horrenda, está en el idioma de la película y no se caza una .
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