CLIP (KLIP, 2012)

                                                              
Cuando el pasado 17 de agosto el Ministerio de Cultura de La Federación Rusa inhabilitaba la exhibición del film serbio Clip (Klip , Maja Milos , 2012) en tal país por  razones básicamente de ética y sentido común , la directora (debutante, lo cual no es un dato menor) se explayó  al respecto mediante un comunicado ,en el cual entre otras cosas, se refirió a “la problemática adolescente en Europa del Este”. Al respecto comentó que “los adolescentes están rodeados por un clima de agitación social  y violencia “ y que teniendo en mente esto  “Klip es una película  que aborda de manera honesta este tema…es un film que pone estas cuestiones sobre la mesa  y que puede generar un debate  que nos haga comprender mejor a los jóvenes de hoy para poder ayudarlos.”
                            Rotterdam 2012: Another Serbian Film
Hay algo que no termina de convencer en el discurso de la joven directora. Al menos no como para terminar inculcando  una etiqueta de “film de denuncia” o “film moral “  a un más que claro ejercicio de explotación. 
                            
La historia se centra en el día a día de una adolescente de catorce años llamada Jasna  (Isidora Simijonovic), a quien observamos  en los distintos ámbitos de su vida diaria. La vemos durante la mañana en el colegio y a la noche saliendo a divertirse con sus amigas. Vemos como se relaciona con su familia y como desarrolla una enfermiza relación de entrega total y sumisión hacia el joven que le gusta. 
                           
Las fotografía de la película es hiperrealista y su directora recurre en demasiadas ocasiones a la cámara en mano para lograr intensificar la sensación de realismo . Lo logra. Klip es cruda y si su objetivo es mostrar la miseria adolescente en todo su esplendor, cumple con su cometido. Pero esto no significa que llegue a promover una mínima reflexión o debate  al espectador, o siquiera una reacción en particular mas que el aburrimiento.

 La protagonista es alguien difícil con quien empatizar o sentir algo en concreto. La vemos equivocarse una y mil veces y nunca aprender de sus errores. No es diferente que sus frívolas amigas, es más , quizás sea la más intrascendente . Se obsesionada por el muchaacho por el cual se siente atraída, cumpliendo así sus caprichos cuando éste así lo dispone, consume cocaína en fiestas y pelea estúpidamente con su familia y con otras personas también.  ¿Pero cuál es el sentido de mostrar ésto  y que nadie aprenda una lección?             
                           
 Aquí la falsa postura justiciera de la directora queda en evidencia. No interesa que el espectador sienta algo por los protagonistas y reflexione al  respecto, sino llamar la atención. Y hacerlo de la forma más fácil y obvia : mediante un cóctel que incluye adolescentes confundidos , mucho sexo y drogas.
Hay películas de temática similar que han sabido tratar este tópico con mayor dignidad,como la francesa Mauvaises Fréquentations  (Jean- Pierre Améris ,1999)  o la sueca Fucking Amal  (Lukas Moodysson , 1998) , e incluso Kids (Larry Clark,1995) ha dado la sensación de tener algo más que decir al respecto que la cinta nos ocupa.
                           
Klip, luego de sonoros pases por diversos festivales (incluído BAFICI) ha conseguido distribución en países como Estados Unidos , Japón , Corea del Sur , Francia y Suecia entre otros, por lo que la estrategia parece haber funcionado perfectamente para Maja Milos. Aunque tampoco es que el cine de explotación  haya sido inventado por ella ahora.
                           

Ahora hablando en serio, la película es zapadazamente cachonda cuando quiere, esas son las mejores partes para  qué negarlo, la película es una bosta ,pero quién se la tomaría en serio? caer en el juego se la directora es lo mejor que se puede hacer , antes que comerse un embole de hora y media... Hasta la música que suena de fondo es horrenda, está en el idioma de la película y no se caza una .

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